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domingo, 19 de febrero de 2017

La amistad de dos avestruces



Esta es la historia de dos avestruces que eran muy amiguitas a tal punto que no podían pasar un día sin la compañía de la otra. Un día ocurrió una situación que puso a prueba la amistad de una con la otra. Una de ellas dijo:

– Hoy seré yo la que decida a que vamos a jugar- ante tal comentario la otra respondió- No, seré yo lo que decida esta vez.

Durante mucho tiempo ninguna de las dos cedía ante los deseos de la otra por lo que no llegaban a un acuerdo. Varias horas de discusión pasaron hasta que por fin llegaron a un consenso y una de ellas dijo:

– Hoy no vamos a jugar, sino que busquemos la forma de ponernos de acuerdo.

Con estas palabras decidieron que alternarían las propuestas de juego, donde cada una de ella decidiría durante todo un día que jugos sería los que iban a jugar.

Fue de este modo como lograron evitar todo tipo de problemas y su amistad perduró para toda la vida.

El mayor tesoro que se puede conquistar es una amistad probada.



viernes, 17 de febrero de 2017

El rey mono y los viajeros



Érase una vez dos viajeros muy diferentes, pues uno nunca mentía y el otro lo hacía siempre, que viajaban juntos por un mismo camino. Cuando llevaban un rato caminado vieron a dos monos muy graciosos que se encontraban al final del camino.

Uno de los monos, que se había convertido en el rey de los monos, les exigió a los hombres que se acercaran a verlo para que le contaran lo que ellos pensaban de él. Después de llevar un rato de preparaciones, el monarca de los monos les saludó con la siguiente expresión:

– ¿Qué impresión les causo yo como rey? El primero en responder fue el viajero mentiroso y le dijo:

– Por lo que he visto estoy seguro de que eres el mejor de los monarcas con los que he tratado.

El mono nuevamente preguntó – ¿qué es lo que piensan de mis súbditos?

– Los monos que te rodean son los más sacrificados que he podido ver – dijo el viajero mentiroso.

El rey mono se sintió muy satisfecho ante tal respuesta y les ordenó a los otros monos que le llevaran un obsequio como recompensa a sus palabras.

El otro viajero como vio que a su amigo le daban regalos a su compañero que lo único que había hecho era mentir, pensó que si decía la verdad tendría mayores recompensas.

El rey mono, una vez que había terminado con el primer viajero, procedió a preguntarle al otro las mismas preguntas a lo que este contestó:

– Creo que usted es un mono muy común y corriente, y sus súbditos son iguales también.

Cuando el monarca escuchó estas respuestas se sintió ofendido, y muy enfadado se lanzó sobre su descortés invitado arañándolo y mordiéndolo sin parar.

Los que solo gustan ser elogiados no le digas jamás la verdad ya que nunca la van aceptar.



miércoles, 15 de febrero de 2017

El pequeño ratón indisciplinado



Esta es la historia de un pequeño ratoncito al que su padre cada día antes de salir rumbo a la escuela le advertía:

– Hijo mío, recuerda que en este mundo existen muchísimos peligros y debes tener mucho cuidado. Estate siempre a la viva principalmente si te encuentras un gato en tu camino. Fíjate siempre en cada paso que das y nuca vayas a correr sin tener un rumbo fijo. Y lo más importante, antes de poner tus dedos en algo revísalo muy bien. Solo si eres precavido podrás tener una vida larga y placentera.

El ratoncito prácticamente no escuchaba a su padre y a pesar de todos los consejos que le daba, él andaba de un lado a otro en la casa donde estaba su ratonera sin prestar mucha atención.

En una ocasión, el travieso roedor, encontró en un rincón muy alejado un extraño equipo que sujetaba un pedazo de queso. Después de mirarlo por unos instantes pensó:

– Yo no creo que ese aparato constituya peligro alguno, y como nadie le ha prestado atención alguna me comeré ese pedazo de queso completamente.

La glotonería del ratoncillo lo hizo tratar de agarrar el queso y fue solo en cuestiones de segundos cuando quedó prisionero en la trampa.

Los mayores siempre te aconsejan por tu bien, así que debes escucharlo y solo así te evitarás muchos males.



lunes, 13 de febrero de 2017

El mulo altanero



Había una vez dos mulos que andaban caminado por un terreno y en su espalda llevaba una pesada carga. Cada uno de ellos servía a dos amos muy diferentes, el primero lo hacía para un pobre molinero y cargaba avena. El segundo, trabajaba para el rey de esa región y su carga eran monedas de plata.

Este último andaba muy altanero y vanidoso con su carga y hacía sonar bien fuerte el cencerro de oro que llevaba. Mientras hacía eso, el sonido llamó la atención de unos ladrones que andaban cerca. Estos al ver bien la carga que llevaban rápidamente fueron atacar al segundo de los mulos el cual trató de defender con gran fuerza su preciosa carga por lo que quedo seriamente herido por los ladrones, y cayó muy afligido sobre el suelo del camino.

– ¿Es que acaso merezco esto después de trabajar tan fuerte y llevar sobre mis espaldas cargas tan pesadas?- dijo el mulo del rey muy desconcertado.

Ante esto el mulo del molinero le respondió:

– Hay veces que lo que parece ser un gran negocio, no resulta serlo en realidad…



sábado, 11 de febrero de 2017

El gato goloso



Esta es la historia de un gato que le encantaba comer, principalmente sardinas que era su plato preferido. Él era un poco retraído y torpe y casi nunca podía comer eso que tanto gustaba.

Un día mientras paseaba decidió ir más allá de lo normal y fue entonces cuando su suerte cambió pues llegó a un mercado situado muy próximo a la costa. Aquel mercado tenía cajas repletas de sardinas y otros pescados que los pescadores ofrecían como mercancías.

El pobre gato tenía tanta hambre que olvidó cuan tímido y torpe era y se lanzó a buscar aquellas sardinas. Como estrategia se propuso vigilar a los vendedores, y nada más que uno de estos se descuidó, se metió en una de las cajas atrapando una muy hermosa entre sus bigotes. A pesar de que quiso actuar con discreción era tan torpe que el vendedor se dio cuenta rápidamente de lo que estaba haciendo y comenzó a perseguirlo muy enojado por todo el mercado.

Corrió mucho para salvarse de aquel vendedor molesto y fue entonces cuando llegó a un bosque que tenia un precioso arroyo rodeado de mucha hierba fresca. Allí se sintió a salvo y pensó que había llegado al lugar ideal para saborear aquella sabrosa sardina. De repente, el gato miró al agua y pensó que había visto a otro gato con una sardina aún más grande y más deliciosa. Su envidia era tanta que decidió saltar al agua para quitársela.

Rápidamente se dio cuenta de que no existía ningún gato ni sardina alguna, y que lo único que había hecho era ver su propio reflejo deformado y más grande sobre el agua. Cuando salió del agua vio que había perdido su apetecida sardina y que ya no podría saborearla.

¡Pobre gato, que dura lección recibió por dejarse llevar por la envidia y la glotonería!



jueves, 9 de febrero de 2017

El cerdo maltratado



Érase una vez, hace mucho pero muchos años, se escapó de una granja un cerdo que era muy maltratado por el resto de sus compañeros. Partió de la granja y estuvo muchos días caminando sin encontrar un rumbo hasta que encontró un gran rebaño de carneros que se encontraban comiendo pacíficamente en un extenso prado.

El pobre cerdito se acerco muy despacio y sin hacer ruido, esperando poder mezclarse con ellos si que lo dañaran. Los carneros no le hicieron ningún daño y además le permitieron que se incorporara al rebaño como si fuera otros de ellos.

Pasaron varios días y el cerdito continuó con los carneros hasta el día que el pastor se dio cuenta de que estaba ahí y lo cogió y lo llevó a su casa. Cuando él se vio atrapado por aquel hombre, comenzó a gruñir fuertemente y hacer todo lo posible para tratar de liberarse de las manos del pastor. Los carneros al ver esa situación comenzaron a reñirle fuertemente al pobre cerdo:

– Oye amigo no hagas tanto escándalo. Nosotros también somos agarrados por el pastor y no formamos tanta bulla.

El cerdo muy molesto les respondió:

– No comparen, pues la situación no es la misma ya que cuando el los agarra a ustedes es solo para quitarle la lana, a mi me quiere para quitarme la carne.

Moraleja: Hay cosas que ya no puedes volver a tener y por eso si merece la pena llorar pero no debes llorar por aquello que puedes reparar.



martes, 7 de febrero de 2017

Dos ratones de clases diferentes



Había una vez un ratón campesino cuyo amigo era otro miembro de la corte al que en una ocasión invitó a comer a la campiña. Este solo lo podía ofrecer trigos y yerbajos por lo que su amigo el cortesano le dijo:

– Esta vida que llevas es como la de una hormiga, mientras que tengo muchísimos bienes. ¿Por qué no vienes conmigo y tomas todo lo que quieras?

Los dos ratones fueron camino a la corte y al llegar el cortesano le mostró miles de delicias a su amigo, higos, trigo, legumbres, queso, miel y frutas.

El ratón campesino al ver tanta comida bendecía una y otra vez a su amigo y maldecía su pobre vida. Cuando ya estaban preparados para comer, entró un hombre y los dos ratones muy asustados corrieron sin parar hacia el agujero para esconderse.

Pasado un rato regresaron en busca de higos secos y nuevamente otra persona llegó al lugar provocando gran temor en los pequeños roedores que volvieron a la rendija con mucho temor. Después de esto el ratón campesino le dijo a su amigo suspirando y dejando a un lado su hambre:

– Me marcho, adiós amigo mío, es verdad que tienes mucha comida y muy deliciosa; pero son tantos los peligros que tienes que afrontar para poder comerla. Sin embargo, yo podré vivir como una hormiga y solo comer cebada y trigo pero sin temor alguno.